Hoy fue ese día en el que te das cuenta que no cambiaste tanto como creías, que no maduraste al punto que necesitabas. Hoy logré entender que las bases no cambian, que las preocupaciones fundamentales son siempre las mismas y que el dolor, aunque lo quieras ahuyentar, siempre vuelve.
Entendí que elijo imposibles por miedo a la realidad, que doy muchísimo más de lo que recibo y que eso no está siempre bien. Que la gente ama aprovecharse, aprovecharte y que cuando vos necesitas al resto, ese resto, desaparece.
Hoy es ese día donde estás de fiesta pero te ahogan las lágrimas, donde querés salir. Ese ataque de pánico al que te negás siempre pero está presente y latente desde hace tantos años.
No es amor, no es nostalgia. Es simplemente una situación no resuelta tan tan gigante, que quiso concentrarse en un solo lugar.
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