Es una angustia irracional. No quiero ser irracional.
Me pasé los últimos meses intentando pensar fríamente, alejando los sentimientos que me atacaban; pero él me tiene así, irracional, juvenil y distraída. Todo lo que no quiero ser. Que contradicción, que dificultad. Necesito volver a tener paz, y dejar estas batallas adolescentes de lado.
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