Te miro dormir y siento que sos la persona más linda del mundo, aunque en este momento tengas la expresión enojada, probablemente por mi intensa manía de tocarte el pelo. Tengo miedo de que te despiertes y me preguntes: ¿Qué hacés? Realmente no sé qué hago tocándote el pelo hace más de media hora. Creo que es una necesidad, sabés, la de tocarte, digo. Es como si el cuerpo me doliera si no lo hago.
Te miro dormir y siento que sos la persona más linda del mundo. Una puede percibir bastante el mundo sin conocerlo. ¿Viste esos días en los que te levantás triste y no sabés decir la razón? Bueno, yo estoy segura de que es el dolor del mundo que cada tanto se nos cala en los huesos. El dolor es tan fácil de sentir... con el amor la cosa es un poco diferente. Porque los malos momentos vienen solos y de repente, pero el amor se construye y lleva tiempo. Del amor escuché algunas cosas, sabés.
Que duele.
Que es mutuo.
Que si no es mutuo, se parece al amor, pero es otra cosa.
Que se termina, a veces.
Que nunca te completa, pero sí te parte.
No tiene buena fama el amor, pero todos lo buscan.
Te miro dormir y siento que sos la persona más linda del mundo. Porque de todas las millones de personas que están existiendo, vos sos la que me moviliza. Y en este momento, sabés, ahora, digo, sigue habiendo enfermedades, guerras, muertes, balas, policías reprimiendo, políticos estafando, pibes robando cosas que no querían robar, pibas secuestradas, y millones y millones de tipos y tipas infelices, asfixiados en una vida que los va a matar de angustia, si no es que los y las matan antes las pastillas que consumen para tapar esa angustia. Sigue habiendo corrupción, xenofobia, pedofilia, homofobia, injusticias. Sigue habiendo todo, pero te miro dormir y yo me olvido. Por un rato, el mundo se vuelve un lugar habitable. Para ser honesta, hermoso. Hasta pienso que quizás tu ceño fruncido no sea producto de mi insistencia con tocarte el pelo, sino la manera inconsciente que tenés de estar en desacuerdo con lo horrible del mundo. Y sonrío, triste. Me pregunto cómo hacés vos para olvidarte un rato del mundo cuando no tenés la suerte, la increíble suerte, de verte durmiendo.
Magali Tajes-
Leí esto y me acorde de los días en el cuartito de la calle Balcarse, que lindo era verte despertar sin preocupaciones. A veces extraño mucho más eso, verte dormir, que todo lo otro que pueda haber sucedido antes de que duermas, y por eso, es que no tengo que decidir. Se que eso no va a volver a pasar, que todo lo "moderno" o "desinteresado" que quieras proponer no sirve, nada sirve si no puedo volverte a ver dormir.
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