Necesitaba abrazarlo y honestamente eso no me pasaba hace muchos años... si, AÑOS.
Creo que lo más lindo es tener la confianza para decírselo y lo menos esperando es haber recibido un llamado de su parte. Está distinto, está más honesto... los años le hacen bien.
Es en parte una locura estar hablando de años, cuando en total tengo 20, pero si él estuvo en mi vida estos últimos seis-siete años, de diferentes maneras. Incluso estuvo estando ausente, raro.
Verlo el viernes y poder abrazarlo cuando 24 horas antes le decía lo que lo necesitaba fue lo mejor. Hablar con él, aunque solo veinte minutos, por más que sean cosas que podríamos hablar por teléfono o en nuestras conversaciones semanales de whatsapp (Otra cosa que demuestra el paso del tiempo, WHATSAPP!, antes gastaba fortuna en llamadas a celular desde el teléfono de casa) es genial.
Lo dije hace un tiempo, pero más pasa el tiempo y más lo confirmo. No soy yo sin él. Mi vida está completa cuando está presente. Lo quiero, lo amo, lo necesito... porque en pocas personas tengo tanta confianza como en él, porque casi nadie me conoce tanto como lo hace, porque se que puedo decir lo que verdaderamente sienta que no se va a enojar (O al menos ese enojo lo llevará solo a faltar a algún que otro evento importante). Mi vida está completa con él porque el tiempo lavó cualquier herida, porque ya no tiene sentido echarnos en cara las cosas que hicimos.
Es mi conciencia, él lo sabe, yo lo se. Él lo sabe, yo lo siento.
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