Necesitar que te diga un 'Dai, yo te quiero' y con eso era capaz de tolerar todo otra vez; pero no recibir ni eso.
Sentir con cada parte de tu cuerpo que le 'allanaste' el camino, que él estaba buscando una salida y no sabía como.
Sentirte tan mal que queres llorar por tiempo ilimitado pero lo peor no son las lágrimas, lo peor es haber perdido la confianza.
Si después de Nicolás me costaba la vida entera poder decir 'te quiero', hoy se que me va a costar cuatro veces más. Si después de todas las que pasé me costaba confiar, hoy se sin duda, que me va a costar la eternidad poder volver a hacerlo.
Es miedo por lo que va a pasar y no tanta lástima por lo que fue.
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