Mi vida se había acostumbrado a escribir, callar y escribir hasta que llegó Nicolas.
Podemos decir que él me obligó a escribir menos y hablar más, decirle que me pasaba y que no. Ser sincera.
Y así fue como estos casi ocho meses me había apartado bastante (Sumado a la facultad, la falta de tiempo y a que tenía un teclado feo para escribir). Hoy me encuentro en una posición distinta, creo que necesito volver a refugiarme en palabras escritas a la nada en lugar de dirigirme específicamente a alguien, se que si lo hago traería demasiados enojos con los que, hoy en día, no quiero lidiar.
La mayoría dirá que no quiero crecer, que prefiero escribir y no hablar las cosas, pero cuando intentas hablar y no hay más que una pared del otro lado, otra no queda y a mis amigas no puedo torturarlas de por vida.
Mi vida vuelve al blog, vuelve a escribir, a desahogarme. Vuelvo a ser yo, sin vueltas, sin cosas raras. Mi blog, mis fotos y yo. Pura de alma en escritura.
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