Esto de "madurar" es algo raro. Tantas palabras contenidas sin salir, obligar a mi cabeza a evitar ciertos comentarios que antes hubiesen creado más que caos. Poder hablar pacíficamente con Nicolás es prueba de estos cambios; odio tener guardado tanto y no decírselo pero se que es lo mejor. Se que si callo lentamente todo esto desaparecerá.
Por otra parte caí en la cuenta que hace una semana no hablo con Bruno. Quizás lo extrañe, quizás no. No se lo que siento con respecto a él ya que siempre fue una escapatoria al resto; desde que lo vi por primera vez fue para sacarme el amor platónico que tenía por Sebastián. Cada vez que terminaba con alguien volvía a él, es como dije siempre: con él sabes que esperar, sabes que no esperar, que hacer y dejar de hacer. Es una costumbre pero de las más hermosas.
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