Anoche te vi, tan radiante como siempre. Recordaba esa primera vez, aquel momento donde mis ojos se cruzaron con tu presencia, aquel día donde el destino nos presentó.
Vos entre otros dos, sentado en una tribunita que hoy es un banco de suplentes. Tu buzo verde y azul que tanto vivió. La incógnita de saber quien eras, por qué estabas ahí.
Tu mirada tan transparente, tu esencia de hombre que enamoraba. Eramos tan chicos, eramos tan distintos.
Recuerdo esa primera vez que te vi, y recuerdo mi sonrisa al verte anoche. Ya acepte que nunca serías para mi, pero la nostalgia invadió mi cuerpo al verte parado en la calle como si el tiempo no hubiese pasado.
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